Fracasos de la historia: Quiero TV, la plataforma de pago que tenía que liderar la TDT (III)

Ya tenemos su presentación, el problema de espacio que tenía para ofrecer una buena variedad de canales y ahora queda el problema técnico.

Quiero TV era una plataforma de televisión de pago que tenía que liderar los comienzos de la TDT en España que empezó sus emisiones oficialmente el 5 de mayo del 2000. Y haciendo un poco de memoria … ¿alguien se acuerda de cuándo oyó hablar algo de la TDT? Seguro que si ponemos nuestras cabezas a pensar recordaremos que la primera vez que se empezó a escuchar algo sobre televisión digital terrestre fue allá por el año 2005, concretamente a finales de año cuando se hablaba de una buena legión de nuevos canales que para verlos se necesitaba hacer una serie de cambios tanto en nuestro televisor como en nuestra antena.

Pues para ver Quiero TV se necesitaba exactamente lo mismo: un receptor de señal digital para nuestro televisor y que la antena estuviera preparada para distribuir las señales de los canales UHF 66, 67, 68 y 69. Precisamente los canales que se encuentran en la parte alta de la banda UHF y que casi ni se utilizaban, con lo que era norma que quienes pudieran poder ver Quiero TV desde un principio eran los hogares que tuvieran una instalación individual, ya que la gran mayoría de instalaciones colectivas no estaban preparadas para estos canales.

¿Y por qué no estaban preparadas las instalaciones colectivas? Pues por dos sencillas razones: el desconocimiento en la materia de TDT que existía en el año 2000 y el desembolso de dinero que suponía adecuar la cabecera de televisión del edificio para que alguno de sus vecinos se abonara a Quiero TV. Y digo algún vecino, porque si ya es difícil que actualmente se abonen a alguna de las plataformas existentes, imaginaros en el año 2000.

¿Y Quiero TV no se ofrecía a arreglar el problema de las comunidades de vecinos? Podría haber seguido el ejemplo de las dos plataformas existentes en aquel momento (Vía Digital y Canal Satélite Digital) que a cambio de un período de permanencia (o a veces se tenía que pagar y así no se tenía la pesada permanencia) te instalaban la antena parabólica para poder ver sus canales. Pero Quiero TV no ofreció en ningún momento la ayuda necesaria para que su plataforma pudiera llegar al máximo de espectadores posible. Quien quisiera verla tenía que rascarse el bolsillo, y sobretodo s vivías en un edificio con instalación comunitaria.

Y añadir otro problema técnico: la cobertura. Al contrario que la señal por satélite que llega a todo el país con solo un emisor (siempre y cuando no tengas ningún obstáculo en medio), la señal terrestre necesita llegar a todos los repetidores existentes, y eso necesita tiempo. Así, si alguien de una ciudad o pueblo muy alejado de la capital de provincia quería abonarse a Quiero TV necesitaba saber si en el repetidor de su zona emitía esta plataforma. Si la respuesta era no, a esperar tocaba.

¿Y la llamativa oferta de acceder a internet mediante el televisor? Recordemos: año 2000. Con un modem de 56 kbps y yendo entonces a la cola del servicio de internet en Europa, ¿se podía esperar algo bueno?

Y en la próxima entrada cómo vivir después de muerto. Y eso pocos lo han conseguido.

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